El costurero de Maryló: de la academia universitaria al emprendimiento

La periodista María Lorena Iriarte, más conocida como Maryló en su cuenta de Instagram @costurero_de_marylo, no siempre se dedicó a la confección de ropa, sino que estuvo inmersa en el mundo universitario, dando cátedras de marketing estratégico y charlas de emprendimiento.

La costura no era más que un hobby para ella, algo que Maryló relacionaba con un espacio de desconexión. Al mismo tiempo, esta pasión por la ropa se veía aumentada por las altas cantidades de ropa que compraba. “Era una consumidora de ropa; cara o barata. Me daba igual, pues siempre me ha gustado la moda y consumiendo prendas nuevas”, comenta para Editorial Zig-Zag. Sin embargo, esta mentalidad de hiper consumismo cambió tras encontrarse con el documental “The true cost”, producción que desmantela el verdadero costo de estar siempre a la moda, mostrando los abusos en la industria textil y sus costos. “Me sentí en cierta forma culpable y cómplice pasiva de una realidad desgarradora”, añade.

Posterior a eso, llegó a la conclusión de que su deber no era acabar con la industria textil, sino que cambiar la forma de relacionarse con ella, y a partir de aquel punto de inflexión, compartió su proceso componiendo, modificando y fabricando sus propias prendas, al mismo tiempo en el que motivaba a otras personas a unirse a esta causa.

Sin duda fue un cambio de vida. Actualmente se encuentra presentando su primer libro, titulado “Yo hago mi ropa”, publicado y editado por Zig-Zag.

¿Cómo surge la iniciativa del Costurero de Maryló?

Junto a su madre, quien es diseñadora de vestuario, se les ocurrió la idea de revivir el oficio de la costura, con la finalidad de impulsar a las personas a volver a las máquinas de coser, a través de clases de costura, donde desde el primer día ambas pudieron vislumbrar un crecimiento amplio y sostenido de manera orgánica.

A causa del éxito que Maryló estaba presenciando gracias a su página, junto a su madre, decidieron abrir un taller ubicado en la comuna de Providencia durante el año 2016. A esa fecha, ella todavía ejercía como docente universitaria, pero debido a la alta demanda contrataron a otra persona para dictar clases junto a la madre de María.

No fue hasta 2018 cuando enfrentó una crisis vocacional: su corazón estaba en el costurero, lejos de la cátedra universitaria. Era en su taller donde se sentía feliz y plena por enseñar a mujeres, como también por sentir que era su propio espacio de contención, sororidad y complicidad. Finalmente, renunció a la universidad durante 2019 y dedicó su tiempo a perseguir su pasión.

Entrevista a Maryló: paciencia, fe y constancia son la clave 

Cuéntanos un poco acerca de la Escuela de Costura del Costurero de Maryló y la venta de patrones.

Hoy, la Escuela de Costura es distinto a lo que enseñábamos antes, porque todo era presencial (antes del estallido social y luego de la pandemia), pero todo cambió completamente a fines de ese año.

En 2018-2019, sentía que el mundo online podría ser un canal importante para enseñar este oficio, entonces me dediqué a grabar algunos cursos en video y en la digitalización de algunos moldes, para dejarlos en un formato simple y sencillo de imprimir para todo público (no diseñadores de vestuario).

Fue entonces que llegó la pandemia, y todo se volvió online, pero al mismo tiempo el camino se pone difícil para los emprendedores de mi tipo. Pero dado que yo tenía un material ya trabajado de antes, me permitió continuar en otro formato rápidamente, y con ello, alcanzar muchas más personas.

Ahora, la Escuela de Costura es 100% online y tenemos más de 1.200 alumnas en distintos cursos. Todos los cursos vienen con patrones en PDF listos para usar y videos tutorales sencillos para que cualquier persona pueda aprender a hacer su propia ropa. Son 100% libres de restricciones, de tiempo o visualización, así que puedes hacerlos desde un PC, un tablet o smartphone y desde tu casa o donde estés.

¿Cuántas personas ya han pasado por tus talleres? ¿Cómo ha sido el feedback? ¿Has influido en que ellos también emprendan o se atrevan a usar sus máquinas de coser?

Hemos tenido más de 3 mil alumnas, tanto en formato online como presencial. Tenemos alumnas de Chile, pero también de México, Perú, Argentina, Colombia, Ecuador.

Muchas han tomado sus propios caminos del emprendimiento con este aprendizaje y me llena de orgullo saber que he contribuido e impactado en sus vidas de manera positiva.

¿Cómo fue el proceso de convertirte en influencer en Instagram? ¿Cuándo partió tu cuenta @costurero_de_marylo?

No he tenido nunca la intención de ser influencer. Simplemente soy yo, mostrando lo que hago, lo que me apasiona, mis valores, mis posturas frente a la vida, a lo que ocurre en el país. La forma en cómo veo la vida y cómo decidí vivirla. Eso ha llamado la atención de muchas personas, porque comparten los mismos principios y nos une, además, este gusto por la costura. 

¿Qué ha sido lo mejor de emprender? ¿Y lo más difícil?

Lo mejor es la disponibilidad de manejar mis propios tiempos. Segundo, que puedo ser yo, desarrollar toda mi creatividad para una causa social. Porque enseñar a coser y dotar a las personas de herramientas de trabajo, ya sea como hobby o como fuente de ingresos es un acto social.

Lo más difícil y desafiante al mismo tiempo, es que he tenido que estar constantemente desarrollando alternativas para seguir con el emprendimiento.

Ha sido un tremendo desafío, aunque nunca lo vi como un problema real, sino la oportunidad de poner en práctica muchos de los contenidos que enseñaba a mis alumnos en la universidad. Poner a prueba mis propias estrategias y proyectos para mantener viva esta filosofía de ser sustentables a través de la costura.

¿Qué consejos podrías entregar a alguien que tiene las ganas de emprender?

Estudien muy bien el mercado, el directo y el indirecto. Vean cómo pueden aportar, muchas veces no es posible hacer grandes diferencias de producto (con la competencia) pero hacer una mínima diferencia vale, ya sea en el empaque, en la atención de clientes o simplemente en el despacho.

Prueben y atrévanse con todo, sin vacilar ni dudar de sus capacidades. Paciencia, fe y constancia son clave. Realicen un buen producto siempre, aunque sea pequeño, aunque sea simple. Y sean honestos siempre.

Puedes encontrar Yo hago mi ropa en www.tienda.zigzag.cl y en librerías del país..

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